5.4 Fuentes alternativas de agua: Desalinización
5.4.4 Pretratamiento y mantenimiento general
El pretratamiento constituye un componente importante de los sistemas de desalinización,
especialmente en cuanto a la aplicación de procesos de membrana. Durante el
pretratamiento, se prepara el agua bruta para el proceso de desalinización. Los procesos
térmicos de desalinización requieren de la filtración y, ocasionalmente, de tratamientos
químicos, pero no necesitan el mismo nivel de pretratamiento que las membranas de OI.
Con la incorporación de tomas subsuperficiales y de la tecnología más apropiada para
hacer frente a las condiciones del agua bruta en términos de su calidad antes de la
desalinización, se puede reducir esos costos enormemente. Todas las plantas
desaladoras requieren de mantenimiento preventivo, incluyendo lo siguiente: calibración
de instrumentos, ajustes de las bombas, inspección y ajuste de la alimentación de
sustancias químicas, detección y reparación de fugas, y reparación estructural del sistema
según un calendario programado.
Dependiendo de la composición química del agua de alimentación, así como del
método utilizado para la toma y conducción del agua hacia la planta desaladora, el
pretratamiento para las plantas de OI puede representar hasta 50% del costo total de sus
operaciones (Pankratz 2004). Las membranas de OI pueden ensuciarse fácilmente debido
a la presencia de partículas, la formación de incrustaciones y el crecimiento biológico. Las incrustaciones se forman mediante el depósito de minerales –causado por sales
parcialmente insolubles en el agua bruta– en los materiales de conducción y membranas,
lo cual puede reducir la eficiencia del proceso y ensuciar las membranas. Dichas sales se
precipitan de las soluciones y se acumulan en las membranas, causando la degradación
de éstas, que con frecuencia quedan inservibles. Para disminuir esos efectos, en las
plantas de desalinización que emplean membranas se utiliza la filtración de residuos en la
forma de partículas grandes y, además, se agregan productos químicos antiincrustantes
y/o se emplea una tecnología de filtración más refinada, como la microfiltración o
ultrafiltración.
La microfiltración generalmente elimina partículas mayores a 10 micrones (∝m o un
millonésimo de un metro), mientras que la ultrafiltración elimina partículas mayores a 0.1
∝m; ambos procesos de filtración son impulsados por la presión. Para evitar el crecimiento
biológico y la formación de incrustaciones, es posible emplear la ultrafiltración en vez de
agregar sustancias químicas. Si no se utiliza la ultrafiltración, se agregan productos
químicos tales como ácidos para reducir los efectos de la incrustación.
Desafortunadamente, la adición de productos químicos antiincrustantes puede causar un
aumento en el crecimiento biológico sobre las membranas, lo cual resulta en el
atascamiento, una menor eficiencia, mayores costos de operación e incluso,
potencialmente, la destrucción de la membrana misma. El grado de ensuciamiento
biológico que ocurra depende de múltiples factores, tales como la cantidad de luz solar, el
tipo y la cantidad de productos antiincrustantes que son empleados, el pH del agua de
alimentación y la cantidad de algas presentes en el agua bruta. Se necesita un
pretratamiento adicional para reducir el ensuciamiento biológico. Pero no es posible
desinfectar las membranas con cloro.
En muchos casos, los productos químicos utilizados en el pretratamiento son
eliminados y descargados en la corriente de desechos, junto con la salmuera. En la región
de Loreto, eso podría plantear un problema debido a la presencia del Parque Nacional
Marino Bahía de Loreto. Posiblemente se necesiten esfuerzos de mitigación adicionales, o
bien, tecnologías de pretratamiento avanzadas, tales como la ultrafiltración, a fin de evitar
la contaminación del Parque Nacional Marino Bahía de Loreto o de otros ecosistemas
frágiles en esta región.
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