5.1 El mejoramiento de la conservación del agua
En una región donde se tienen que hacer esfuerzos para que los recursos hídricos
alcancen debido a un mayor desarrollo, el método más práctico consiste en ajustar los patrones actuales de uso de agua a fin de maximizar las reservas existentes del recurso.
Las medidas de conservación del agua representan la primera mejor práctica para adaptar
las reservas de agua existentes a una población en crecimiento. No obstante, primero es
necesario cuantificar el ahorro real de agua que se logra con la implementación de
medidas de conservación específicas. Si se compara el volumen de ahorro de agua que
corresponde a cada medida con el costo de su implementación, será posible determinar si
la medida es a la vez factible y costo-efectiva. Asimismo, dicha comparación ilustrará el
grado en que la medida en cuestión pueda ayudar a aplazar el desarrollo de recursos
hídricos adicionales que se necesitarán para apoyar el crecimiento en el futuro.
Como primer paso para desarrollar una estrategia de conservación, se debe
monitorear la manera en que los loretanos están utilizando el agua en sus residencias y
comercios. El modo más eficaz de hacerlo es mediante la instalación de medidores (los
cuales también pueden proporcionar un medio para controlar el consumo del líquido, tal
como se describe más adelante) para todos los usuarios finales, sean industriales,
comerciales o residenciales. En la actualidad, tan sólo 37% de los usuarios finales del
sistema de distribución de agua cuentan con medidores instalados (Quintero 2006). Si se
aumenta el número de éstos, será posible mejorar la comprensión general del sistema de
agua y de cómo está distribuida la demanda actual del recurso. Mientras se va avanzando
con el programa de medidores, se puede obtener datos preliminares mediante la
utilización de encuestas a los usuarios. Con frecuencia, tales encuestas pueden revelar
las preferencias implícitas de consumo de agua de los usuarios y aquellos hábitos que
pudieran conducir a desperdicios. Esto dará una primera visión sobre los tipos de
modificaciones de comportamiento que puedan ser necesarias a nivel de la comunidad
para lograr un ahorro real mediante la conservación.
Además de tales esfuerzos por cuantificar y entender el actual consumo de agua,
los proveedores de la misma (principalmente el SAPAL en la región de Loreto) y los
gobiernos locales también pueden unirse para limitar el uso del agua en el futuro con una
combinación de educación pública, modificaciones institucionales e incentivos
económicos. A continuación se mencionan algunos ejemplos de programas de ese tipo
que han tenido éxito en otras comunidades:
- Proporcionar instrucción pertinente en las escuelas públicas acerca del valor de la
conservación del agua. Conforme va creciendo la población, los integrantes de la
siguiente generación se vuelven tomadores de decisiones y, automáticamente, se
alteran las políticas en materia de agua en el futuro.
- Educar al público en general mediante anuncios de servicio público y comerciales
en toda la región.
- Ofrecer incentivos económicos para el público cuando éste es responsable de
identificar y reparar fugas en propiedades privadas.
- Aplicar límites y tarifas para actividades derrochadoras tales como el lavado de
cocheras y banquetas en vez de barrerlas, el riego de los céspedes durante el día,
etc.
- Instituir programas de incentivos económicos para cuentas de tipo comercial,
industrial e institucional para que dichos usuarios participen en la conservación y la
promuevan en sus prácticas cotidianas.
- Obligar a los proveedores de agua a asignar a un miembro de su personal como
coordinador de conservación del agua para que se centralicen los esfuerzos de
conservación, haciendo que el programa sea más eficiente y más accesible para el
público.
- Establecer incentivos económicos que se ofrecen mediante un sistema de tarifas
escalonadas: los clientes que consumen menos agua son premiados con precios
más bajos.
- Obligar a los proveedores de agua a realizarles auditorías a sus clientes
residenciales y hacerles tomar conciencia de su consumo de agua y de la
posibilidad de que reciban incentivos o disfruten de menores costos en el consumo
del recurso.
- Exigir que en la jardinería y arquitectura paisajística de espacios públicos y de
espacios privados de gran escala se utilicen plantas resistentes a la sequía que
sean nativas de la región, de modo que no sea necesario el riego suplementario.
- Ofrecer incentivos para modernizar los aparatos electrodomésticos a fin de que
tengan menores demandas de agua, tales como las lavadoras de alta eficiencia, las
cabezas de regadera de menor gasto o los inodoros que tienen flujos ultrabajos.
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